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¿A qué se enfrenta el personal sanitario?

03/26/2020

En medio de estos tiempos revueltos, un grupo de personas están cobrando especial relevancia y gozan del aplauso diario de todos los españoles, que reconocen su labor díaria en los hospitales y centro de salud, desde donde luchan por preservar la vida de las personas afectadas directa o indirectamente por el SARS-CoV-19. Son el personal sanitario con tareas asistenciales y no asistenciales.

¿Cómo podríamos nosotros cuidar de ellos?

Personal sanitario en tiempos de crisis

En estos días de caos e incertidumbre, como médico, me resulta extraordinariamente conmovedor ver a tantas y tantas personas salir diariamente a los balcones de sus casas a aplaudir durante un minuto entero a todos los compañeros que trabajan en el hospital (personal sanitario y no sanitario), exponiéndose a un probable contagio para cuidar de nuestros seres queridos enfermos y salvaguardar nuestro propio estado de salud.

Creo que no es difícil de entender que las personas que trabajan en los hospitales y centros de salud también están temerosos ante el incremento de los casos de contagios y el conocido desabastecimiento de equipos de protección individual. Nuestro sentido de responsabilidad con los pacientes y nuestro compromiso con la profesión es lo que nos hace estar al pie del cañón incluso y muy especialmente en un momento como este.

Como personal médico que soy, que entre muchos trabajos que desempeño también hago guardias en hospitales generales, me preocupa la salud mental de mis compañeros (de todos en general, pero muy especialmente de los que están en la primera línea de fuego). Además de reconocer su gran labor, ¿hay algo más que, como sociedad, podamos hacer por ellos?.


¿A qué retos se enfrenta el personal sanitario en esta crisis?


1. Al desbordamiento de la demanda asistencial:

El personal sanitario son personas, como tú y como yo. Quienes un día estamos de un lado de la mesa, al día siguiente podemos estar de otro lado y ser objeto de atención sanitario. Quien hoy es parte del personal sanitario, mañana puede ser el paciente.

Y ya no es sólo el hecho de que el propio personal pueda convertirse en paciente, sino que tenga que ver en la sala de espera de las urgencias a algún familiar o ser querido esperando para ser atendida.

¿Y si como personal, me contagio?. Lo que supone contagiarse para una persona que está en la primera línea de atención es guardar cuarentena o precisar ser atendido por sus propios compañeros, con el agravante de que será una baja en el servicio que podría no ser cubierta, con el perjuicio que ello ocasiona sobre sus compañeros por la sobrecarga, y sobre los pacientes.


2. El riesgo de infección no se detiene:

En otra publicación mencionaba, un poco por encima, el concepto de “carga viral”.

Las personas que están más expuestas al virus por su contacto frecuente con el virus, tienen más probilidades no sólo de contagiarse sino de ser sintomáticos. ¿Y eso por qué?: porque puede que a una cantidad baja de virus la persona infectada pueda defenderse adecuadamente del intruso, pero a medida que el contacto con el virus es mayor, éste tiende a replicarse más y más y más en el organismo, superando la capacidad del sistema inmunológico de defendese adecuadamente.

Y el problema de quienes están más expuestos al virus (esencialmente el personal hospitalario) es que con cada día trabajando esta carga viral – en especial sin lso equipos de protección son insuficientes o inadecuados – aumenta; y el riesgo de enfermar no es sólo para ellos, sino también para sus allegados y convivientes, que ven incrementadas sus posibilidades de contagiarse.


3. Equipo insuficientes e incómodos:

En todos los medios de comunicación la noticia más recurrente en la falta de equipación de protección en los centros sanitarios. Algo tan básico como mascarillas, trajes, pantallas…

Pues bien: se trata de una equipación compleja de colocar, y entre otras cosas es incómoda y agobiante. Quienes tengan la suerte tener en posesión una mascarilla FFP2 y FFP3, me entenderán; a mí, en lo personal, me resultan agobiantes y me cuesta mucho llevarlas puestas, me cuenta respirar con ellas. Sin contar que no facilita la comunicación, limita los movimientos, resulta extraña de llevar puesta…

Una equipación apropiada proporciona cierta seguridad de que, al menos, se están tomando las medidas físicas posibles para evitar un contagio.

¿Te imaginas tener que ponerte y quitarte varias veces al día toda esa equipación, la cantidad de tiempo que pierdes y lo frustrante que es para el personal pensar que ese tiempo podrías estar atendiendo al doble de personas en una situación normal, y que querrías poder hacerlo ahora también?.

¿Y te imaginas lo angustioso que debe ser para el personal saber que tienes que atender a pacientes infectados, y que tu equipación no es adecuada, que posiblemente te infectes?.

¿Imaginas lo que es llegar a casa después de tu turno, y pensar que puedes traer contigo a casa al fatídico virus y estar contagiándolo a tus seres queridos?.

Muchas de estas inquietudes son las que se les pasan a diario a las personas que están en esa primera línea.


4. Porporcionar apoyo y atención:

En condiciones normales, los profesionales de la salud intentan no sólo atender las necesidades del paciente en términos sanitarios, sino también ofrecer las herramientas posibles para proporcionar un apoyo emocional a sus pacientes y a los familiares de estos.

Pero en estas circunstancias tan convulsas, en la que los hechos se suceden con una rapidez abismal, el volumen de trabajo se multiplica, al igual que lo hace a angustia de los pacientes y sus familiares, y la del propio personal, todo hay que decirlo.

Esta magnificación de la demanda asistencial y de la necesidad de apoyo emocional al paciente y sus familiares resulta de muy difícil manejo para todos aquellos implicados en el cuidado del paciente. Es, sencillamente, desbordante.


5. Gran estrés en las zonas de atención directa:

En algunas comunidades más que en otros, el ambiente hospitalario es muy diferente al habitual y, en general, se caracteriza por un elevadísimo nivel de estrés y angustia: protocolos que cambian a diario, reciclaje continuo en lo que a abordaje y tratamiento respecta, reubicación de servicios en el hospital, falta de implementos para realizar el trabajo con seguridad para ellos y para los demás… Y la creciente demanda asistencial consecuencia del aumento de los contagios.

Personal sanitario en tiempos de crisis

Cierto es que es muy gratificante para todos ver cómo los pacientes pueden salir adelante y ser dados de alta de la unidad de cuidados intensivos después de mucho sufrimiento por parte del paciente y de quienes le han atendido; es gratificante ver los frutos de un trabajo muy exigente.

Pero mientras los pacientes no mejoran, los sentimientos que imperan en el personal sanitario son el miedo, la pena, la frustración, la culpa; están agotados e insomnes. Y todos estos sentimientos, todo hay que decirlo, son totalmente normales y esperables en situaciones de esa magnitud e incertidumbre.


6. Exposición al desconsuelo de las familiar:

El personal sanitario no es de piedra, y no es inmune al dolor ajeno.

En una situación como esta, en la que cualquier puede enfermar y en la que todos conocemos a alguien que, el personal sanitario no es ajeno a esas experiencias ni a ese sufrimiento. Ellos son los que tienen un contacto diario y repetido con la angustia de los pacientes, que se ven solos y angustiados en los hospitales, con la incertidumbre de qué les espera; y de sus familiares, que no pueden verles ni proporcionarles compañía, y a su vez están angustiados esperando que el desenlace de la enfermedad no sea fatal. Es una vivencia que desgarra hasta al más duro; y el personal se ven obligados a ser los testigos de ambas situaciones y muchas veces el único vehículo de comunicación entre las partes. ¡La cantidad de cosas que deben haber visto a estas alturas, y las que les quedarán por ver!.


7. Dilemas éticos y morales:

A medida que los medios para atender a los pacientes son menos, y que el sistema se satura más, es obligatorio hacer una selección de qué pacientes pueden acceder a los tratamientos que pueden ayudarles a salir adelante en la enfermedad. Se trata de la aplicación de protocolos bélicos, y puedo asegurar que durante la carrera nadie nos preparó para esto.

Tienes siete pacientes que cumplen criterios para ingreso en la UCI, pero sólo tienes una cama. ¿A quién eliges?. Nadie está preparado para tomar decisiones de este tipo, mucho menos cuando en una situación normal quizás podrías atender a esos siete pacientes y sacarlos adelante. Esta situación genera una gran tensión emocional en el profesional, quien se siente sobrepasado por la responsabilidad de la decisión que tiene que tomar y las implicaciones que conlleva. Esto, emocionalmente, pasa una factura que no se paga con nada.


¿Qué reacciones puede estar experimentando el personal sanitario?

En situaciones de estrés muy intenso, como es la que se está viviendo en estos momentos, las reacciones más frecuentes se producen en los planos emocional, conductual, cognitivo y físico.

Es perfectamente posible que, a nivel poblacional y sin pertenecer propiamente al ámbito sanitario, cualquier persona haya podido sufrir (o de hecho esté sufriendo) estas reacciones. La intensidad de estas emociones y percepciones es mayor cuanto mayor sea el estrés que se vive, de la misma manera que el número de síntomas o molestias también se incrementa.

Infografía sobre síntomas relacionados con elevado estrés

En otras publicaciones anteriores ya he abordado el tema del estrés: qué es, cuándo aparece, por qué es importante vigilarlo, las fases que lo componen y, lo que es aún más importante, cuáles son sus manifestaciones más frecuentes de cara a poder afrontarlas de manera apropiada.

Las actuales circunstancias, que sin lugar a dudas son excepcionales para toda la población, son especialmente estresantes para quienes están haciendo frente a la pandemia directamente. Se trata de un momento en el que la exigencia es muy alta, en la que no es posible bajar la guardia y en la que existe un riesgo vital para ellos y quienes les rodean.

El nivel de estrés al que está sometido el personal que presta sus servicios en el ámbito sanitario es, no hace falta decirlo, excesivo. Y en un escenario de tan alta demanda laboral, física y emocional, es esperable que aparezcan síntomas igualmente emocionales, conductuales, físicos y cognitivos, que son una barrera más que superar en medio de este caos, y que desde Salud Mental es muy importante poder abordar tempranamente.


¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros sanitarios?

Seguramente, desde una perspectiva empática, la población puede hacerse una milésima idea de lo que sufre el personal día a día en medio de esta pandemia. De allí que el calificativo que más se está aplicando en estos momentos para definir al personal sanitario es “heroes”.

Es cierto – y así debe reconocerse – que la labor que realizan todas las personas que cumplen con su trabajo en hospitales y centros de salud, desde los administrativos hasta el personal de las cafeterías, pasando por médicos, enfermería, auxiliares, celadores, seguridad, técnicos, administrativos, personal de limpieza, personal de seguridad, etc., es absolutamente encomiable y no debemos olvidar jamás la inmensidad de su sacrificio, en especial cuando la vida vuelva a su normalidad.

Emplear el calificativo héroes es una manera de rendir un homenaje y presentar nuestros respetos a quienes se están sacrificando por nosotros en el frente de batalla, en eso creo que existe un amplio consenso. Pero ¿has pensando en algún momento que esto puede aumentar la ya elevadísima presión que tienen encima? ¿que quizás sientan no sólo que su trabajo es sacar adelante a un saturadísimo sistema sanitario, sino que es lo que se espera que hagan y es lo que tienen que hacer?.

Lo que ellos esperan de nosotros es solidaridad. Y podemos satisfacer esa necesidad:

  • Que cumplamos a rajatabla con las indicaciones de seguridad y cuarentena. Que nos quedemos en casa.

  • Que nos dirijamos a los teléfonos de atención de cada Comunidad Autónoma o al 061 en caso de tener dudas sobre el COVID-19

  • Empatía. Que disminuyamos nuestro nivel de exigencia al personal en estos momentos, comprendiendo que están por encima del máximo de su capacidad, que son personas como el resto y que todo lo que están viviendo día a día está pasando factura emocionalmente.

  • Que mantengamos esos aplausos, sí. Pero que pasada la crisis, no nos olvidemos de este sacrificio y aprendamos a hacer un uso sano de la Sanidad Pública y la defendamos como lo que es: nuestro bien más preciado.

  • Que mantengamos esos aplausos, sí. Pero que pasada la crisis, no nos olvidemos de este sacrificio y aprendamos a hacer un uso sano de la Sanidad Pública y la defendamos como lo que es: nuestro bien más preciado.