886 683 207 (Pontevedra) | 986 112 686 (Vigo)      717 716 537

Niños y COVID-19

04/11/2020

El confinamiento es un estado muy duro de soportar para todos, cuanto más si nuestra capacidad para comprender lo que sucede y por qué se toman las medidas actuales es limitada; este es el caso de los niños. Y sobre cómo los más pequeños pueden tolerar este encierro y las repercusiones emocionales, no son pocas las dudas que surgen y las consultas que se nos plantean a los profesionales de la Salud Mental.

Niña distraida jugando en casa

Los niños pueden reaccionar a situaciones de estrés de una manera muy variada: demostrando mayor dependencia a sus cuidadores, manifestando ansiedad, enfadándose con mayor facilidad, mostrándose más agitados, presentando alteraciones del sueño o pesadillas, con cambios de humor, enuresis, etc.

Los niños pequeños necesitan más dedicación y atención que otras personas mayores, pues no tienen el suficiente grado de madurez como para entender la gravedad de la situación y la necesidad de permanecer en casa; incluso pueden llegar a vivirlo como un castigo.

Muchos padres se llegan a plantear la posibilidad de que el confinamiento represente un trauma en la vida de sus hijos o, incluso, que suponga un deterioro del vínculo. Ninguna de esas cosas tienen que pasar, de hecho no es probable que sucedan, especialmente si somos capaces de transmitirles calma, tranquilidad, seguridad, confianza y honestidad. Recuerda que si de algo van sobrados nuestros niños, es de resiliencia.


Transmitir seguridad:

Es importante hablar con su hijo amablemente; pero sobre todo es mucho más importante mostrarte tranquilo. Recuerda que tú eres su figura de referencia, el espejo en el que se miran, y si tú estás tranquilo, tu hijo también lo estará. De esa manera le estarás ofreciendo la seguridad que necesita.

Transmitirles seguridad y tranquilidad también es importante porque crea un ambiente de comunicación, en el que el niño puede manifestar sus preocupaciones; se sentirán aliviados pudiendo expresarse.

No hay que perder de vista que los niños no se comunican únicamente a través del lenguaje; incluso puede que esta no sea la vía por la que obtengamos más información sobre lo que les sucede. Otros actos como el juego, el dibujo o las manualidades (cualquier actividad creativa, en general) puede ser muy informativa. Por eso debemos ser observadores.

Seguramente un niño que pueda jugar y desarrollar su creatividad, será un niño que conseguirá estar más tranquilo.


Mantenerles informados:

Los niños quieren sentirse un miembro más de la familia, y también quieren estar al tanto de lo que ocurre a su alrededor cuanto más si se trata de cosas que le afectarán directamente.

De allí la necesidad de mantenerles informados de lo que sucede, siendo siempre honestos con ellos y empleando un lenguaje y al alcance de su comprensión. ¡Seguro que te sorprenderán!.

Un recurso muy útil para explicarle a los niños lo que sucede y las medidas que debemos tomar es la lectura de cuentos específicos, como por ejemplo:

  • «Mi héroe eres tú» de Helen Patuck y que forma parte de un proyecto desarrollado por el Grupo de Referencia del Comité Permanente entre Organismos sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Situaciones de Emergencia (GR IASC SMAPS)

  • «Rosa contra el virus», que es un cuento gratuito para explicar qué son los virus y promover hábitos adecuados para combatir esos microorganismos, como el Coronavirus (COVID-19) y que puedes descargar aquí

  • «El escudo protector contra el Rey Virus», que puedes descargar desde este enlace

La información ha de ser clara y sencilla, adaptada a su edad; y ha de centrarse en qué está pasando, para qué nos estamos confinando (reducir el riesgo de contagios), y enseñándoles habilidades que pueden servirles para afrontar a la pandemia.

También resulta de gran importancia evitar hablar de los rumores que circulan por las redes sociales o de la información no verificada. Si esto ya nos trastoca a los adultos, ¡imagínate a los niños!. Por otro lado, dar crédito a la rumorología te hará estar intranquilo y alterado, y esa no es la imagen que quieres transmitir a tu hijo ¿a que no?; no te ayuda a ti ni a tu hijo, así que debes manejar tus propias emociones porque somos el espejo en el que se miran ellos.


¿Con qué otros recursos puedo hablarle a mi hijos sobre el COVID-19 de forma sencilla?

Aquí tienes algunos ejemplos:

  • Juego de lavado de manos al ritmo de alguna canción divertida.

  • Dibujar un virus en sus manos todos los días para que lo eliminen con el lavado de manos.

  • Cantar / inventar historias sobre el virus y cómo explora el cuerpo.


Bebé jugando en casa durante el confinamiento por COVID

Rutinas y horarios:

Es cierto que lo que más nos ha regalado la pandemia es tiempo. Y el tiempo hay que saber administrarlo – créeme, da para todo.

Es conveniente mantener unas rutinas y horarios tanto como sea posible. Esas rutinas deben ser un poco flexibles y deben incluir no sólo aprender, sino también jugar, relajarse y, por qué no ¡aburrirse!.

Salvo por los horarios de comidas y sueño, que sí han de ser lo más parecidas a las habituales, esas rutinas y horarios no necesariamente han de ser idénticas a la vida pre-COVID. A día de hoy todos somos conscientes de que no es posible mantener los mismos horarios y ritmo de actividades: es frecuente que los miembros trabajadores de la familia deban turnarse para trabajar y cuidar de los niños o realizar cualquier otra tarea doméstica.

Los nuevos horarios y rutinas servirán para darle a los niños mayor estructura de su día a día, que se sientan más seguros sabiendo lo que les espera durante el día y disminuir la incertidumbre ante el cambio. Debemos recordar que los más pequeños de la casa (y más cuanto más pequeños son) no son lo suficientemente maduros emocionalmente y tienden a los desajustes emocionales que muchas veces manifiestan como _rabietas _. Acompañarlos en esos momentos y darles apoyo, transmitirles confianza y seguridad, es muy importante; pero la continuidad de las rutinas y horarios también transmiten seguridad y confianza, son una parte importante de su adaptación al confinamiento.

Por demás está decir que las rutinas y horarios no han de ser jamás abusivos ni deben poner al niño ni a sus familiares en riesgo: no se trata de que pasen las tres cuartas partes del día haciendo deberes, o que sólo jueguen y apenas dediquen tiempo al estudio. Se trata de encontrar un ritmo en el que todos se encuentren bien y se cosechen frutos.


Cercanía con los padres:

Los niños, siempre que sea posible, han de pasar el confinamiento con sus padres o familiares cercanos. Estas son sus personas de apego, su resguardo, quienes les dotan de seguridad ante el mundo.

Anteriormente decía que si no conseguimos explicarles a nuestros hijos lo que ocurre y por qué nos estamos confinando, los niños pueden llegar a creer que no salir de casa es una manera de castigarles (a edades tempranas los niños son egocéntricos, por lo que con frecuencia se atribuyen a sí mismo tanto las cosas buenas como las malas que ocurren en su entorno).

Si aún por encima este mismo niño tiene que estar aislado de sus padres o seres queridos (por ejemplo, porque esté hospitalizado), su sensación de desamparo y desconsuelo son atroces.

Así que lo mejor es, en la medida de lo posible, que los niños se encuentren con sus padres y en comunicación constante (por ejemplo las videollamadas) con el resto de su familia. E igualmente importante es promover las actividades en familia, de las que seguramente disfrutamos todos pues el ritmo de vida habitual no nos permite disfrutar tanto de nuestros seres queridos en general, y de nuestros hijos en particular. ¡Seguro que ahora estás asombradísim@ con todo lo que ves en tu hijo!.


¿Qué actividades podemos realizar con los niños, estando de cuarentena?.

  • Hacer limpieza de la casa o de las habitaciones, como si fuera un juego, en el que puedan participar de forma activa.

El juego es la forma más importante de aprender. Y puedes enseñarle a tu hijo prácticamente todo si se lo planteas como un juego; de paso, obtendrás varios beneficios: le das un rol y una responsabilidad en casa a tu hijo (¡les encanta! les hace sentirse una parte útil de la familia), aprenden a realizar la actividad y se divierten.

  • Hacer dibujos de virus, microbios, arcoiris o trabajadores en ámbitos de primera necesidad.

  • Crear historias sobre la eliminación del virus, cómo la población vence a la pandemia, cómo tu hijo ayuda a salvar a la humanidad disfrazándose de superhéroe… Enseñarles juegos tradicionales, como a las cartas o las damas, o a hacer trucos de magia.

  • Hacer manualidades con materiales caseros.

  • Cocinar recetas sencillas, jugar con ellos a pinches de cocina.

  • Organizar un picnic en la terraza, en la cocina, o en el espacio de tu casa que prefieras, con manta, cesta y flores incluidas.

  • Admirar a los animales por las cámaras web del Zoo Nacional de la Institución Smithsonian. Pide a los niños que escriban una redacción breve o que dibujen sobre qué hacen los animales.

  • Visitar museos de todo el mundo de forma virtual → Google Arts & Culture ha creado una página web para «visitar» museos de arte famosos, como el Museo Van Gogh de Ámsterdam o el Museo Georgia O’Keeffe de Santa Fe. El Museo del Prado también ofrece visitas virtuales a su colección, directos desde sus redes sociales y hasta un juego para familias.

  • Organizar fiestas por videoconferencia con sus amigos y compañeros de clase.

  • Hojear álbumes de fotos antiguos.

  • Pedirles que escriban un cuento y luego representarla, con disfraces y diálogo, como si de una obra de teatro se tratase.

  • Organizar juegos de pistas, detectives o gimcanas: puedes hacer el típico juego de esconder algún objeto y dejarles pistas para que lo encuentren.

  • Hacer ejercicio físico juntos. No es necesario crear un rutina deportiva ¡no, por Dios!. Pero sí cualquier tipo de juego que implique moverse un poco (bailar, el pilla-pilla, el encondite…) ayudará a tus hijos y a tí a mantenerse activos.