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La ansiedad: generalidades

10/04/2020

Los acontecimientos de este año sin lugar a dudas han contribuido a generalizar la sensación de desbordamiento emocional y la ansiedad.

Pero ¿a qué llamamos ansiedad?

Generalidades sobre la ansiedad

Todos tenemos ansiedad. Todos debemos tener ansiedad en un momento u otro de nuestras vidas – incluso, de nuestro día a día –. Al fin y al cabo la ansiedad no es más que la respuesta del cuerpo ante una situación que percibimos como amenazante y ante la cual debemos reaccionar para escapar.

Si hay una frase que suelo repetir mucho entre mis pacientes es la siguiente: “No existe la ansiedad cero. No puedo quitarte toda la ansiedad que sientas porque no deja de ser una respuesta adaptativa. Tú imagínate que estás en la selva y ves a un león; no vas a pensar ‘mira ¡qué bonito ese león!’, no. Vas a pensar que ese animal es carnívoro, que tú para él eres carne y que tiene aspecto de estar hambriento. Lo normal es que te sientas, cuanto menos, ansioso. ¡Raro sería lo contrario!”. ¿Verdad que es cierto?.

El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura (en el ejemplo del león, la amenaza futura es que el animal pueda perseguirme y comerme; ello no necesariamente tiene que suceder, pero en mi fuero interno es lo que temo que ocurra). Es evidente que ambas respuestas se solapan, aunque también se pueden diferenciar, estando el miedo frecuentemente asociado a excesos de activación autonómica necesarios para la defensa o la fuga, pensamientos de peligro inminente y conductas de huida, y la ansiedad está más a menudo asociada con tensión muscular, vigilancia en relación a un peligro futuro y comportamientos cauteloso o evitativos.

El problema de la ansiedad es cuando cualquier estímulo, por pequeño e insignificante que sea (habitualmente incluso desconocido), desencadena en mí la misma reacción que cuando me encuentro al león en la selva. Es un problema porque es una ansiedad desproporcional, y eso es lo que la hace patológica.


¿Qué es la ansiedad?

De manera muy general, la ansiedad puede definirse como un sentimiento de miedo, temor e inquitud muy intensos.

Este sentimiento generalmente se acompaña de otras manifestaciones físicas, como son la sudoración profusa, la sensación de inquietud interna y el no poder parar quieto, palpitaciones, temblor…

Como decía anteriormente, la ansiedad no necesariamente tiene que ser mala; es normal estar un poco ansioso antes de un examen importante o de una entrevista de trabajo, por ejemplo; incluso en ocasiones es precisamente esa sensación de ansiedad o nerviosismo lo que nos ayuda a enfrentar una situación difícil o a centrarnos en una actividad (¿quién no ha tenido al típico compañero que, si no ve cercana la fecha del examen, no es capaz de sentarse a estudiar?).

El problema está cuando la ansiedad deja de ser algo temporal y con una explicación lógica, y se convierte en una sensación persistente, abrumadora e incapacitante. Entonces hablamos de trastorno de ansiedad.


¿Qué son los trastornos de ansiedad?

Los trastornos de ansiedad son aquellos estados que tienen como característica común un excesivamente alto y persistente nivel de ansiedad junto a otras alteraciones en la conducta habitual del sujeto. Se diferencian entre sí según aquello que origina el miedo, la ansiedad o las conductas evitativas, y según aquello a lo que lo asociemos.

Todos los trastornos de ansiedad tienen en común un elevadísimo nivel de angustia y ansiedad cuya manifestación es persistente (su duración puede incluso rebasar los seis meses), a diferencia del miedo o de la ansiedad normal, que tienen un origen más claro y su duración es muy limitada en el tiempo.

Como norma general, las personas que sufren un trastorno de ansiedad sobreestiman el peligro de las situaciones que intentan evitar, por lo que es fundamental estudiar si la razón de la ansiedad es desproporcional o no lo es.

Los trastornos de ansiedad son más frecuentes en mujeres (el doble el mujeres respecto a los hombres), y suelen tener su inicio en a infancia (¡aunque no siempre!, por supuesto). Es muy frecuente que un mismo sujeto pueda experimentar varios tipos distintos de trastornos de ansiedad, anque siempre es conveniente descartar que los síntomas del paciente no puedan ser explicados por otro motivo de origen físico.


Tipos de trastorno de ansiedad:

Como ya decía, existen varios tipos de trastornos de ansiedad, todos ellos muy frecuentes, y que pueden llegar a relacionarse entre sí. Un mismo individuo puede presentear – de hecho es habitual que así suceda – más de un trastorno a la vez.

A continuación te presento un brevísimo resumen de los trastornos de ansiedad más frecuentes en la población, aunque te adelanto que para cada uno de ellos, precisamente por la alta incidencia poblacional que tienen, iré desarrollando publicaciones individuales a lo largo de las próximas semanas.

  1. Ansiedad de separación: más frecuente en niños, se trata de la ansiedad que se origina cuando se produce la separación de aquella persona a la que nos sentimos más vinculados; aunque no siempre tiene que ser así, puede ser un indicador de la existencia de un apego de intensidad inapropiada para el desarrollo del individuo. En la ansiedad por separación existe el miedo a que la figura de apego sufra algún daño o sea irremediablemente perdido, por lo que se produce el rechazo a la separación, pesadillas y síntomas físicos de angustia.

  2. Mutismo selectivo: se caracteriza por una incapacidad para hablar en las situaciones sociales en las que se espera que haya una interacción, como por ejemplo en la escuela; en otras condiciones en las que el sujeto no sienta esta “presión”, sí es capaz de hablar con total normalidad. Se trata de un trastorno incapacitante pues la faltal de habla tiene consecuencias significativas en los logros académicos o laborales, o bien limita la comunicación social normal.

  3. Fobias específicas: en las fobias específicas, los individuos presentan miedo a situaciones u objetos concretos, a los que intentan evitar. El miedo, la ansiedad y la evitación están casi siempre inducidos inmediatamente por la situación fóbica, en un grado persistente o desproporcionado al riesgo real que plantea. Hay varios tipos de fobias específicas: animales, entorno natural, sangre, inyecciones, heridas, etc.

  4. Fobia social (trastorno de ansiedad social): en el trastorno de ansiedad social, la persona siente miedo o ansiedad ante las interacciones sociales y las situaciones que implican la posibilidad de ser examinado, y es tal el miedo que le ocasionan, que su conducta tiende a ser la evitación de las interacciones sociales como son las reuniones con personas desconocidas, charlas en público, eventos, o cualquier otra situación que implique ser observado comiendo, bebiendo o hablando frente a terceros. Aquello que origina la ansiedad en este caso es la sensación de estar siendo evaluado negativamente por los demás, el miedo a sentire avergonzado, humillado, rechazado o incluso ofender a otras personas.

  5. Trastorno de pánico: consiste en recurrentes e inesperadas crisis de angustia o pánico, con persistente pintranquilidad o preocupación sobre tener otras crisis en un futuro inmediato; el sujeto que tiene estas crisis puede llegar a ajustar su conducta con el fin de evitar nuevos episodios (por ejemplo, dejar de ir a las cafeterías porque una vez tuve una crisis de pánico en una cafetería, y he asociado este tipo de locales con las crisis). Clínicamente se caracterizan por la aparición súbita de miedo o malestar físico y psíquico intensos, que alcanzan su punto más alto en cuestión de minutos. Las crisis de pánico pueden ser esperables en determinados contextos, o sin razón aparente.

  6. Agorafobia: en este trastorno la ansiedad se desencadena ante situaciones como las siguientes: uso del transporte público, estar en espacios abiertos, encontrarse en lugares cerrados, hacer cola, estar en una multitud o encontrarse solos fuera de casa en otras situaciones. El motivo por el que estas situaciones son evitadas por quien sufre agorafobia es porque este tiene la creencia de que en estos entornos podría experimentar una crisis de pánico u otros síntomas incapacitantes o humillantes, y no tendría posibilidad de huir o de recibir ayuda. De allí que la manera de hacer frente a estas situaciones o contextos sea o bien evitándolas, o bien estando siempre acompañados por una tercera persona.

  7. Trastorno de ansiedad generalizada: las características principales del trastorno de ansiedad generalizada son una ansiedad persistente y excesiva y una preocupación sobre otros aspectos (como por ejemplo el trabajo y el rendimiento escolar) que la persona percibe como difíciles de controlar. Además de la propia ansiedad, también se experimentan síntomas físicos como inquietud o sensación de excitación o nerviosismo, fatiga fácil, dificultad para concentrarse o mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular y alteraciones del sueño.


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Todos y cada uno de estos trastornos son bastante frecuentes, si bien algunos como la agorafobia, el trastorno de ansiedad generalizada, la fobia social o las crisis de pánico son el pan nuestro de cada día en las consultas de Salud Mental.

Así pues, dada la elevada prevalencia de estas patologías – ¡y más en los tiempos que corren! –, en siguientes publicaciones los abordaremos con mayor profundida, con el fin de que los conozcas mejor y sepas qué posibilidades de atención profesional y tratamiento existen para cada uno de ellos.