¿Es lo mismo 'estar triste' y 'estar deprimido'?

02/09/2018

En los últimos años el término depresión se ha colado en nuestro vocabulario y se ha convertido en un término empleado con excesiva frecuencia. Pero ¿sabemos lo que significa realmente ‘estar deprimido’?.

La tristeza como emoción

Depresión y tristeza ¿son sinónimos?

La palabra depresión es un término que coloquialmente empleamos muy frecuentemente como forma de denominar a un estado de ánimo en el que nos encontramos en un momento puntual, o bien un estado emocional y de decaimiento que se prolonga durante varios días seguidos. Lo cierto es que cuando hablamos de depresión, no parece existir una barrera o un límite entre lo que es una emoción normal y justificable, y lo que es una enfermedad.

Son muchas las razones por las que, en nuestra vida cotidiana, hablemos de “depresión” de manera tan ambigua y equívoca. Y el hecho de que no conozcamos la diferencia entre lo que es una emoción y lo que es una patología nos lleva, en muchas ocasiones, a alarmarnos ante lo que puede ser normal o esperable, o a infravalorar lo que puede ser una situación psicológica adversa.

¿Qué significa ‘estar triste’?

La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano, es una de las primeras emociones que aprendemos a identificar en nuestra niñez, y que consideraríamos opuesto al sentimiento de la alegría.

Cuando nos embarga la tristeza, no notamos decaídos, abatidos, e incluso podemos tener ganas de llorar o disminución del apetito. En general, la tristeza se caracteriza por una pérdida de energía.

La intensidad de la tristeza puede variar desde un simple desánimo o desgana, o una sensación terriblemente desoladora. Pero como emoción que es, al fin y al cabo, es “un impulso que nos lleva a actuar” siempre que seamos capaces de gestionarla adecuadamente.

Y por contra ¿qué significa ‘estar deprimido’?

La depresión en sí puede ser entendida como una enfermedad en la que el conjunto de síntomas que la conforman se presentan juntos. Precisamente la tristeza es uno de esos síntomas, siempre que se manifiesta durante todos los días, la mayor parte del día, y durante un mes o más tiempo.

Como ya comentaba en una publicación anterior, en la depresión confluyen varios síntomas:

Síntomas nucleares

  • Estado de ánimo bajo, la tristeza vital, distinta a la tristeza que conocemos y de la que hablábamos -aquella emoción básica común en todos los seres humanos-.

  • Disminución o pérdida de la capacidad de disfrutar o de experimentar placer en general de cosas que previamente nos gustaban.

  • Disminución del nivel de tolerancia de la capacidad de soportar el dolor y el estrés.

  • Disminución de vitalidad que se traduce en una sensación de cansancio general, disminución de los niveles normales de actividad, fatiga ante pequeños esfuerzos, disminución de la expresividad y un enlentecimiento e incluso inhibición psicomotriz.

  • Alteración de los ritmos circadianos en relación con el sueño, empeoramiento matutino, etc.

Síntomas accesorios

  • Disminución de la capacidad de concentración y de mantener la atención, con quejas de “pérdida de memoria”.

  • Disminución de la autoestima y sentimientos de inferioridad.

  • Pérdida o falta total de ilusión por el futuro junto a ideas de culpa que en los casos graves pueden llegar a tener el carácter de auténtico delirio.

  • Pensamientos sobre la muerte.

  • Alteraciones del sueño. Si bien se ha descrito que el insomnio tardío es el más característico de la depresión, en algunos casos también se observa la tendencia a dormir en exceso.

  • Alteraciones del apetito, normalmente pérdida de apetito con disminución de peso.

Síntomas orgánicos

Las quejas de molestias físicas en las personas que padecen depresión son muy frecuentes, y en muchas ocasiones son la razón por la que quien las padece acude al médico inicialmente.

La tristeza y la depresión, si bien pueden entremezclarse y presentarse juntas, en realidad son situaciones distintas que no debemos confundir. Una depresión siempre será un cuadro clínico que requiera una atención por un profesional de Salud Mental, mientras que la tristeza es una emoción que tiene su origen en una vivencia reciente y que, como emoción al fin, su correcta gestión puede ayudarnos a mejorar y salir adelante en situaciones de cambio.